Agitando pañuelos volví

¿Cómo seguimos? Fue la pregunta tras el rechazo del Senado a la legalización del aborto. La respuesta llegó pocas horas después: se conocieron nuevas muertes por prácticas clandestinas y la marea verde recuperó la calle. En el camino de la marcha, el análisis de una referente feminista de La Plata. 




 Te repito, si pudieras, 
que me lleves otra vez, 
donde ruge la marea, 
donde ruge y golpea. 
Donde ruge – Los mundos posibles 

Por Lucrecia Bibini
Fotos: Nico Freda

 Todas en la calle y con el verde como color principal. Así son las fotos en las que está etiquetada María Julia Constant en Facebook, sosteniendo un micrófono, levantando el pañuelo verde en distintos pañuelazos, charlando con compañeras en un acto, en las calles, frente al Congreso de la Nación.

María Julia tiene 57 años, los ojos claros y una mirada amorosa. Sostiene su pelo enrulado en una media cola. Es feminista y militante en La Plata de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Muches la reconocen como referente histórica, y es que se acercó a la Campaña en 2005, desde Las Azucenas.

Las Azucenas era, para ese entonces, la agrupación de mujeres que militaba por el derecho al aborto legal en La Plata, cuando el feminismo no era una marea, sino una pregunta, una performance breve e incómoda en las escalinatas de un ministerio, en una esquina, en una plaza.

—Realizábamos acciones que tenían que ver con la agenda feminista: 28 de mayo, 28 de septiembre, 8 de marzo. Nos disfrazábamos de preservativo e íbamos a las escalinatas de la Catedral.

 En 2010, decidieron organizarse en La Plata del mismo modo que en la Campaña Nacional. Se sumaron distintos colectivos e iniciaron un movimiento más coordinado, con mesazos en las plazas, en las puertas de los hospitales, volanteando el proyecto de ley y haciendo firmar el petitorio, para poder entablar un diálogo con la gente. De esas jornadas, María Julia no recuerda situaciones conflictivas:

—Lo que veíamos era que el tema estaba socialmente aceptado. Desde la campaña de La Plata acompañábamos todas las acciones nacionales y los intentos que hubo de tratamiento en alguna comisión parlamentaria, que después se frustraron. Porque nosotres lo presentábamos cada dos años al proyecto y nunca, nunca, fue tratado en ninguna comisión.

Los encuentros de mujeres fueron el espacio donde se gestó el proyecto, que fue teniendo modificaciones hasta llegar a una re escritura en 2016, después de un año de foros en todo el país con médicas, abogadas, docentes y feministas históricas.

—Teníamos que actualizarlo a las legislaciones vigentes. Incluimos a las personas con capacidad de gestar y decidimos eliminar la figura del objetor de conciencia que, en los casos de aborto no punible, que es legal, nos metía un montón de trabas en los hospitales.

El resultado de las discusiones en esos foros llevó a la escritura de un nuevo proyecto que es el que se presentó, pero que no es el que obtuvo la media sanción en Diputados.

—Igual estábamos conformes porque, salvando algunas diferencias, era la interrupción voluntaria del embarazo. Pero bueno, eso es lo que no se aprobó —dice, y sonríe.

María Julia Constant


*** 

Dos horas. Ese fue el tiempo que tardó la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en La Plata en organizar una movilización para reclamar y responsabilizar al Estado provincial de que las mujeres se sigan muriendo por abortos clandestinos.

Es martes y unas 100 personas, en su mayoría mujeres, caminan el corto trayecto desde la esquina de 7 y 50 hasta la puerta de Gobernación. Falleció “Liz”, una mujer de 34 años que intentó practicarse un aborto con un tallo de perejil, y la furia feminista se moviliza en las calles. Días después se sabrá por los medios que murió otra mujer en Pilar, y no se sabrá de muchas otras que mueren día a día por practicarse abortos inseguros.

—¡Vayan a laburar! —les grita una mujer que espera el colectivo en las garitas de la legislatura.

—¡Vayan a laburar! —repite un chico que abraza a su novia, en la misma parada de micros.

Les pibes, que caminan entonando canciones contra la Iglesia, el patriarcado y el gobierno de turno, les ignoran. Si no es la organización feminista, ¿quiénes van a reclamar por las pibas muertas que el Senado se negó a proteger con su voto a favor del aborto clandestino?

 —Ayer leí a uno que puso en Twitter: “De repente aparecen muertas por abortos todos los días”. Y si, boludo, es lo que intentamos decirte todo este tiempo —le dice una piba de pelo enrulado a su amiga.

Su amiga le devuelve el mate, pero no le responde. Falta una cuadra para llegar a la Casa de Gobierno. Bajó el sol y hace frío.


***

 —Lo de hoy fue todo muy rápido — María Julia recibe la caja de té que le acerca la moza y sin pensarlo demasiado elige uno. Después levanta la vista—. Desde la campaña acá en La Plata y desde la multisectorial, digo, quisimos tener una reacción rápida.

Se refiere a la movilización a la Gobernación bonaerense, que fue breve y terminó con un pañuelazo. A pesar de que el Senado haya rechazado el proyecto, en la sociedad el tema está instalado y las mujeres están organizadas y activas.

Si bien el día posterior al tratamiento en el Congreso y los siguientes, fueron de indignación y lágrimas, si algo no ha hecho la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en estos años fue frenar. María Julia cree que los medios de información fueron un motivo para que la organización creciera:

—Rial sacando el pañuelo en su programa o las actrices contando que habían abortado fue un espaldarazo muy importante para nosotras. De todos modos, el 19 de febrero, cuando hicimos el pañuelazo frente al Congreso, quedamos sorprendidas. Ese día repartimos 10 mil pañuelos en 10 minutos.

A María Julia le sigue sorprendiendo esa magnitud. Después de ese pañuelazo comenzaron a pensar en algo más grande, era imposible seguir construyendo con acciones chicas. Tenían que organizar la vigilia del 13 de junio pensando en esa masividad. Y tanto en esa fecha como en la del 8 de agosto demostraron que la ola feminista seguía creciendo, y que respondía a la Campaña, sin conflictos, sin inconvenientes, con lucha y resistencia.

—Otro motivo de este crecimiento es el tipo de construcción que es la Campaña, porque no hay otra red horizontal, plural, de construcción colectiva en el país. No existe otra. Yo creo que cualquier cambio va a salir de una construcción colectiva. Y esta es una construcción colectiva y feminista. Me parece que las pibas que salen a luchar por el aborto legal, salen a luchar por la autonomía, por sus derechos, porque no se callan más. No es solamente la lucha por el derecho al aborto.

Entonces, ¿cómo seguimos? ¿Hacia dónde encauzar la energía de la marea? Desde la Campaña se sigue participando en actividades de manifestación por las pibas que mueren día a día por abortos clandestinos y de denuncia a los senadores que votaron en contra del proyecto, con nombre y apellido, con fotos de sus caras, para que todes recuerden quiénes les negaron el derecho a decidir y avalan las muertes.

—Se habla de armar un partido político. Yo le tengo un poco de miedo a eso, a entrar en esa lógica. Prefiero este tipo de construcción de oposición y colectiva como es la Campaña. No hay representatividad: el otro día éramos un montón y 38 senadores decidieron por nosotras. Sabíamos que no iba a salir pero me dolió muchísimo. Fue una gran desilusión.


Compartir

Artículos relacionados