Johana Ramallo: "La causa está parada"

Pasaron diecinueve meses sin Johana Ramallo. Perycia habló con Víctor Hortel, el abogado que acompaña a Marta Ramallo en la búsqueda de su hija. La joven de Villa Elvira desapareció el 26 de julio del 2017 en la esquina de 1 y 63, en el corazón de la Zona Roja. Todos los indicios apuntan a una red de trata, pero el abogado dice que la justicia no sigue ninguna línea de investigación. Mientras tanto, Marta Ramallo continúa sufriendo hechos de intimidación, como autos y personas que la siguen y hasta disparos en la puerta de su casa. Semana del 8M: Lucha feminista.






Por Mariana Sidoti 
Fotos: Matías Adhemar
Publicada: 5/03/19
Semana del 8M: Lucha feminista


“La Justicia ha tomado un montón de medidas, pero lamentablemente sin ningún resultado. No sólo en cuanto a encontrar a Johana, sino que tampoco se sigue una línea de investigación. Nos lo dijo el nuevo fiscal en una reunión”, contó a Perycia Víctor Hortel, el abogado que atiende la causa por la desaparición de la joven platense que cumplió 25 años estando desaparecida, el pasado 15 de noviembre. Este 26 de febrero, a 19 meses del día en que su mamá Marta Ramallo la vio por última vez, sus familiares y amigas concentraron en los Tribunales Federales de 8 y 50 para seguir exigiendo una investigación "seria, abocada y con recursos".

El expedientes es el N° 76789/207, está caratulado como “NN s/ infracción ley 26.364” –de Prevención y sanción de la trata de personas y asistencia a sus víctimas- y aunque lleva más de 5 mil fojas y 30 cuerpos, no hay un solo sospechoso identificado. Según Hortel, las únicas novedades son algunos llamados a la línea 145 (de Asistencia y denuncias por trata de personas) de gente que cree tener información, pero que una vez que declara “no aporta nada concreto”. El nuevo fiscal de la causa Guillermo Ferrara, que se desempeñó hasta diciembre en la justicia civil y ahora está subrogando la fiscalía federal N° 1, se lo dijo a Marta con palabras muy poco felices: “Estamos esperando un milagro”.





Lo cierto es que, aunque se han abierto otras investigaciones paralelas por delitos de narcomenudeo y hasta “reventado” algunos prostíbulos precarios, después de varios allanamientos y rastrillajes la búsqueda de Johana está casi como cuando arrancó: en punto muerto. “A mí me resulta muy raro que todo esto ocurra si no es con la connivencia de la policía, porque la desaparición se dio en el marco de la Zona Roja, donde se sabe que hay dealers y proxenetas. Es raro que nadie sepa ni aparezca nada”, acusó el abogado de Marta.

Las últimas medidas que presentó apuntan a pedirle tanto al fiscal como al juez federal Ernesto Kreplak y los titulares de la PROTEX (Procuraduría de Trata y Explotación de Personas) que vinculen información y coordinen con dependencias de Quilmes, Lomas de Zamora, Varela, Dolores. “Si es trata de personas tiene que haber una organización, y si hay una organización hay gente que la lleva adelante y un territorio, una referencia geográfica. Pero no tenemos nada. Necesitamos una ruta, y para eso vincular casos y conseguir una patente, un teléfono, algo. Desde la fiscalía se comprometieron a mantener activa la causa”, indicó Hortel.





Además advirtió que aunque la búsqueda está “parada”, Marta Ramallo continúa sufriendo hechos de intimidación –autos y personas que la siguen y hasta disparos en la puerta de su casa- que atribuye a la connivencia policial en la desaparición. El panorama, con un fiscal recién aterrizado del mundo de lo Civil y un juez que “tomó varias medidas pero no pudo encontrarla”, es desalentador. El abogado intuye que Marta “quiere que su hija aparezca como sea”.

Johana tenía 23 años cuando fue vista por última vez, la tarde del 26 de julio del 2017. Una cámara de seguridad la ubicó en la esquina de 1 y 63, en la estación de servicio YPF: después de ir al baño con otra joven cruzó el predio, se subió a un auto y no apareció más. La joven estaba en situación de prostitución desde hacía pocos meses y padecía un consumo problemático de sustancias, que según su familia y amigas le proveían los “fiolos” de la zona. Hacía dos años trabajaba en el programa "Ellas Hacen" construyendo viviendas desde cero.





Soñaba con irse a vivir a una de esas casas con su hijita M., que ahora tiene 7 años y aún la espera. Sus otros seis hermanos y su mamá Marta también: frente a los Tribunales, exigiendo la aparición con vida de su hija, el 26 de febrero último, ella vociferó: “No quiero un milagro. Quiero un fiscal y un juez que la busquen”.

Compartir

Artículos relacionados