La larga sombra de Marcela Mendoza

Por las abusivas irregularidades del juicio que este medio ya contó en detalle, finalmente Casación decidió anular la condena a perpetua de Marcela Mendoza, acusada de matar a su ex pareja sin pruebas y sin tomar en cuenta tres denuncias por violencia de género. Pero no fue absuelta y está cerca de cumplir 4 años en prisión. “¿Cuánto tiempo más me van a tener acá, lejos de mi familia?”, le dice Marcela a Perycia desde la cárcel.







Por Javier Sahade
Fotos: María Paula Ávila
Publicado: 19/4/2019

Dionisio fue el primero en ver el auto en llamas. Iba con su moto, por la Ruta 11, en dirección a La Plata a la altura de Bavio y se cruzó con el horror. Frenó, se acerco y vio a Marcela Mendoza y a Eduardo Gómez escapar del fuego que estaba sin control en el interior del Volkswagen Gol.

— Esta hija de puta me prendió fuego — le dijo él

— Protegeme, me quiere matar — le pidió ella.

Según Dionsio, los dos se mostraron como víctimas y eso declaró en la Justicia. Por eso dijo “háganse cargo”, ni bien llegó el primer policía, esa tarde del 9 de agosto de 2015. Sin embargo, los jueces Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini del Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata decidieron ignorar lo que dijo ella y sólo se quedaron con el lamento de Gómez, fallecido por las quemaduras tres días después del incendio en el auto. Esa acusación contra Marcela fue una de los principales argumentos de la condena a perpetua por homicidio, una sentencia conocida 2 años y 8 meses después de aquel 9 de agosto.

La grotesca omisión de lo que le dijo Marcela al principal testigo del caso, es una de las irregularidades advertidas ahora por la Sala I del Tribunal de Casación Penal, a cargo de Daniel Carral, Ricardo Maidana y Ricardo Borinsky; para disponer la anulación del juicio. En la reciente resolución, a la que tuvo acceso Perycia, los jueces ordenaron la realización de un nuevo debate oral, con el voto en disidencia de Maidana que se mostró a favor de una “absolución” y la “inmediata libertad” para así “evitar un nuevo sometimiento jurisdiccional” a la imputada.

El fallo de Casación le da la derecha al planteo que la defensa de Marcela hizo desde un principio, donde habían denunciado que no hubo pruebas para condenarla a perpetua por homicidio.

En ese sentido, habían dicho que faltaron peritajes claves, que la sentencia fue “arbitraria” y que el debate oral estuvo plagado de sospechosas irregularidades y, además, faltó perspectiva de género porque no se tuvieron en cuenta las denuncias por violencia machista que había contra él.

Sin embargo, Marcela Mendoza sigue en prisión, en su celda individual de la Unidad Penal 33 de Los Hornos. Con sus compañeras se turnan para cocinar y juntan cena con almuerzo en una sola comida: la mayoría de las veces fideos o arroz con tuco. Apenas oscurece, se escucha el pasador metálico y se cierra el candado. Queda ella sola, con su colchón arriba del catre de cemento. Ahí esperó, entre calambres de estómago, la ansiada audiencia en Casación, la mañana del 6 de diciembre en la que la trasladaron a los Tribunales del centro platense para que pueda volver a decir su verdad: que es inocente, que no quiso matar a nadie y que por el contrario, sobrevivió a un intento de femicidio en Bavio, un pueblo que se complotó para defender la imagen de Gómez, oriundo del lugar. Perycia contó el caso en detalle y visitó a Marcela en la cárcel en: “Bavio, infierno grande”


Lautaro, Florencia (con su nena) y Estefania. Desde hace 4 años, los 5 hijos encabezan la lucha por la libertad de Marcela.



En la cárcel esperó más de un año la sentencia de Casación, a la que acudió para reclamar una revisión de su condena. Después de la audiencia de diciembre, en las sombras, como se dice en la jerga penitenciaria, soportó y esperó las vacaciones de los funcionarios del Poder Judicial. Superó el calor del verano entre baldazos de agua que algunos días pudo disfrutar en el patio del penal, intentando divertirse con el resto de las detenidas.

—  Yo esperaba irme ya a casa, ya bastante he vivido acá adentro… Ahora sólo me queda esperar 

Marcela habla con Perycia un rato después de conocerse el fallo de Casación. No está conforme.

— Si se dieron cuenta que fue un fraude, un juicio machista y sin pruebas, ¿cuánto tiempo más me van a tener acá, lejos de mi familia? El primer juicio oral y público se hizo a los 2 años y 8 meses, ¿tengo que esperar otros 2 años y 8 meses más? Es hora que alguien se haga responsable y me den la excarcelación.

 ***

Una condena “arbitraria” y sin “sostén jurídico o fáctico” 



Las irregularidades que comprobó Casación en la revisión de la condena son escandalosas:

 - El Tribunal Criminal 3 “omitió valorar” el tramo de la exposición del testigo Dionisio S.M. en el que contó que Marcela le pidió que la protegiera porque Gómez quería matarla.

- También omitió una parte del testimonio de la agente policial y la médica, dos de las primeras personas que llegaron al lugar de los hechos.

- NO hay pruebas del combustible que se usó para el incendio y en la etapa de investigación la Justicia no tomó testimonios en las 2 únicas estaciones de servicio del pueblo (Bavio) para revelar si la acusada había comprado nafta.

- No hubo allanamientos en la casa de Marcela para buscar pruebas de un supuesto homicidio planificado.

- No hubo peritajes telefónicos para determinar si era cierto que él la había llamado para encontrarse y que ella prefirió poner un punto de encuentro para evitar discusiones frente a sus hijos, tal como declaró Marcela.

- El juicio no tuvo perspectiva de género, como ordena la legislación y los tratados internacionales. En los meses anteriores al hecho, Marcela había radicado dos exposiciones civiles en contra del fallecido, y sin embargo no fueron agregadas a la causa, como así tampoco la denuncia por violencia de género que realizó ante el Juzgado de Paz de Magdalena. Tampoco se valoró que Gómez había violado una restricción perimetral. La ausencia de una perspectiva de género motivó la presentación de dos Amicus Curae a favor de Marcela: uno de la Defensoría del Pueblo y otro de la Secretaría de Género de la Facultad de Periodismo de La Plata.

 - Según Casación, hubo “ausencia de justificaciones suficientes y debidamente apoyadas en la prueba, que autoricen a concluir en la forma en que lo hicieron los juzgadores”.

- La sentencia dice que el fuego se inició en el lado del conductor y eso demostraría que ella “lo prendió fuego”, pero no hay ninguna justificación que lo demuestre.

- La sentencia menciona “un recipiente” con combustible en poder de Marcela, pero no hay ninguna prueba: no existe botella, bidón, cartera o mochila en ningún peritaje

- Los jueces NO incorporaron el informe pericial de la etapa preparatoria.

- Las preguntas retóricas de los jueces para concluir que no es creíble el relato de Marcela, fueron “poco felices” para la fiscal de Casación.

- Las quemaduras en el dorso de la mano hacen más creíble el relato de Marcela que dice que se cubrió cuando Gomez le tiró un líquido. Sin embargo, en la condena aparece esa quemadura como un dato más para acusarla de homicidio.

- Casación pidió los audios del debate oral, para escuchar la declaración de los testigos, pero los registros no existen más.

“Es grave – asegura el abogado de Marcela, Adrián Antinao- porque esto demuestra que fueron borrados o han desaparecido porque había algo que ocultar. Nosotros solicitamos el resguardo de los audios y después pedimos que sean usados en Casación para respaldar nuestra verdad. Esto no va a quedar así y haremos una denuncia penal. Los audios forman parte de la información del Estado, no es patrimonio de un particular”.

Organizaciones feministas acompañaron a Marcela en la audiencia de diciembre en Casación. La falta de perspectiva de género estuvo en el centro de la crítica contra la condena a perpetua


 En definitiva, el tribunal de Casación consideró la argumentación para la condena como “parcial e infundada” basada en “prejuicios”.

“En resumen – sostiene la sentencia conocida antes del fin de semana de Pascuas-, el acto jurisdiccional carece de los requisitos mínimos que lo sustenten válidamente como tal, en razón de arbitrariedad manifiesta la que puede derivar del apartamiento de constancias comprobadas de la causa, omisión de tratamiento de cuestiones sustanciales planteadas por las partes y de normativa conducente a la solución del litigio, o cuando media una fundamentación aparente, apoyada, sólo en conclusiones de naturaleza dogmática, o inferencias sin sostén jurídico o fáctico con el sólo sustento de la voluntad de los jueces”

La excarcelación


En diálogo con Perycia, Antinao, explica que la nulidad del juicio “es la peor sanción que puede tener una resolución judicial de esa índole. Se trató de un proceso irregular, que no respetó las garantías y además hubo fallas en el razonamiento que modificaron el resultado”.

Adrián Rodríguez Antinao, abogado de Marcela


“Ha fallado el Estado desde el momento que Marcela denunció violencia de género y por lo tanto no se la puede condenar – agrega Antinao-. Y en todo caso, si fuera responsable del hecho, debe tener una pena acorde a esas falencias del Estado”.

La defensa de Mendoza va a presentar un recurso extraordinario ante la Suprema Corte para reclamar su libertad. - Es el Estado el que falló, ¿por qué someter a un nuevo juicio con el desgaste que eso genera en un imputado?”, pregunta Antinao.

Además, el estado de salud de Marcela se transformó en otro factor determinante a la hora de pedir su libertad. Desde los 26 años padece celiaquía, pero en los análisis que le hicieron en el marco del polémico juicio que terminó con su condena, los médicos determinaron que ya no había síntomas de la enfermedad. Es otra grave falencia del proceso. En su último análisis clínico realizado en la cárcel, los profesionales de la salud le advirtieron a Marcela que los valores de celiaquía se habían triplicado: nunca había dejado de estar enferma. Según los especialistas, ninguna unidad penal está preparada para asistir celíacos.

“Técnicamente Marcela está casi 4 años privada cautelarmente de su libertad sin sentencia que justifique esa detención. La única sentencia que había fue declarada nula”, explica el abogado

“Es un tiempo de prisión exagerado y supera la racionalidad. Hubo que esperar casi 3 años para el juicio, el debate duró 3 días y después hubo que esperar casi un año por el recurso presentado en Casación para que revise el fallo”.

El tribunal que va a resolver ahora la excarcelación es el Tribunal Criminal 4. La Sala I de la Camara de Casación Penal pidió que el Tribunal Criminal 3 no vuelva a intervenir.

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