Tita, la gladiadora


Tanto en tribunales como en el escenario, la artista cumbiera "Tita Print", de 39 años, da batalla contra el silencio. A puro meneo y ritmos electrónicos presentó su segundo disco, Gladiadora, apenas una semana después de ser absuelta en una causa por impedimento de contacto. "Cuando estamos juntas y tenemos apoyo podemos lograr la fortaleza que nos hace ganar", dijo, en una entrevista exclusiva con Perycia





Por Mariana Sidoti 
Fotos: María Paula Ávila
Publicada 18/05/19


Sonríe altanera a una cámara que le apunta desde el suelo. Canta con la voz grave estrofas de “La espada de Juana”, uno de los temas más icónicos de su segundo y nuevo disco, Gladiadora. Agita la cadera, levanta un puño. Tita Print tiene 39 años y una voz prodigiosa que pasó por el folclore, la música afro y la peruana y se quedó en la cumbia para siempre. Un keytar le cuelga del pecho, ella canta y canta y sigue sonriendo a cámara en una tarde fresca que se calienta a puro baile. El pelo morocho largo, las manos hacia arriba una, otra, otra vez. La sonrisa impresa con labial bordó.

Que se desate la tormenta
Que me ametralla y te alimenta
Que se escuche mi voz en la tempestad…

Rap, reggaetón, hip hop y techno son algunos de los estilos que Maira Jalil –reinventada “Tita Print”- fusiona con la cumbia en este álbum, de estética guerrera surcada por brillos y neón. El video del sencillo, donde canta acompañada por casi todas las referentes del momento de la música feminista, es una muestra de eso. Es una suerte de evolución de “Encuéntrate”, su primer disco, que grabó después de ganar el concurso Proyecto Disco (Estudio Urbano). Letras introspectivas y catárticas dieron paso a nuevos temas con contenidos mucho más politizados, virados a la lucha por los derechos y la celebración de la diversidad.

Soy la espada de Juana
Te entierra el ego y te gana
De mi cuerpo soberana
De mi barco capitana soy




Las paredes de la casa de Tita refulgen. Son naranjas, amarillas, rojas; flanquean una escalera alta que lleva a las habitaciones. Vive al fondo de un PH porteño con su hija R. La nena tiene 10 años y todos los días le muestra nueva música en su celular. Ahora está escuchando K-pop, el pop coreano que se impuso en Youtube, un ritmo que a Tita le interesa como todos los nuevos ritmos que su hija escucha. Durante la entrevista con Perycia la acompaña Ana, su pareja y socia, que la acompaña arriba y debajo del escenario. Es una etapa nueva para esta pianista devenida cumbiera, y se nota.

Hubo un hito judicial que marcó esa etapa. Apenas 9 días antes de lanzar Gladiadora en todas las plataformas de música online, Tita fue absuelta por el TOC N° 18 de CABA por el delito de impedimento de contacto.

Su ex había iniciado la demanda en 2015, al poco tiempo de haber sido sobreseído en la causa en la que se lo investigó por abuso sexual infantil contra su propia hija. Pero cinco días antes se retiró como querella del juicio y dejó al fiscal acusando en soledad. Tita, que había ido acompañada de amigas y activistas feministas, escuchó el veredicto nerviosa.

-Para mí fue una sorpresa, pensé que iban a condenarme. Pensé que iban a castigarme una vez más.

***

-El disco se iba a llamar “Lideresa”, una palabra que me gusta mucho cómo suena. Pero viste cómo es el feminismo, que todo el tiempo nos está retando a que nos deconstruyamos un poco más -sonríe Tita mientras se acomoda una larga trenza cosida que cae a un lado de su cabeza-. Entonces pensamos con Ani que el feminismo no plantea líderes ni lideresas, sino una construcción diferente. Por eso, por más que la palabra me encantaba y tenía otras bellezas (como empezar a nombrar todo eso que nunca se pronuncia en femenino, como “líder”), es que pensamos en Gladiadora.

El disco fue producido por Matías “Chávez” Mendez y tiene 10 tracks que Tita compuso cuando tuvo, después de varios años, tiempo para ella misma. Encuéntrate lo hizo “en la calle, mientras iba caminando, lejos de ese imaginario de los artistas que se sientan y les baja la Musa”. Eso hubiese sido imposible: “Estaba luchando en la Justicia y mi vida era eso, toda mi energía estaba puesta en proteger a mi hija”, explica. Gladiadora, en cambio, abre el juego más allá. “Lo hice en medio de esta ola feminista, repensándome y pensando también cómo podía aportar desde lo que hago, desde el humilde espacio que tengo atrás del micrófono”.



“Santa Trava” es otro de los temas claves de Gladiadora.

-Es un desafío a la Iglesia Católica que nos propone santas que son mujeres, blancas, vírgenes. Me pongo en la piel de esa santa trava, que arranca diciendo “no soy virgen pero soy santa”, y que nos viene a traer el hecho de que podemos ser felices a partir de vivir la libertad de nuestros cuerpos, identidades y sexualidades de manera flexible. Sentirlas en movimiento, en una construcción constante, y no como algo estático que a una o le vino dado con la genética, o ya lo decidió en un momento y ahora no puede cambiar.

La teoría de Susy Shock y Marlene Wayar, entre otras activistas y teóricas travas, fue la que marcó este tema, “el que más trabajo” le dio a Tita.

-Hacía mucho tiempo tenía ganas de escribir sobre el colectivo trava-trans, pero me resultaba muy difícil escribir sobre las travas sin serlo. Cómo ser respetuosa sin formar parte del colectivo, cómo ser respetuosa sin robarle espacio a las compañeras, todas esas cosas se me cruzaron por la cabeza. Y a la vez era importante aprovechar el espacio que tengo para nombrarlas, contar esa realidad que viven y esa lucha inmensa que llevan adelante.

El tema, que con ritmos esotéricos –pero cumbieros, siempre cumbieros- invita a bailar como un mantra, podría decirse hermano de “La espada de Juana”, el sencillo que lanzó en un video donde canta junto a Paula Maffía, Iv Colonna (BIFE), Rocío Tirita (Sudor Marika) y Romina Bernardo (Chocolate Rémix). Una introducción punzante, con audios de televisión y radio donde periodistas y hasta el propio Presidente relativizan femicidios, abusos y acosos callejeros, es la introducción de la canción.

-La escribí con dos cosas que me pasaron y uní en mi mente. Por un lado un pedido de mi hija, que quiso que le comprara la espada de Juana Azurduy. Eso me hizo pensar en toda la lucha previa que hay en el feminismo, que nos habilita hoy a estar donde estamos, y a la vez cómo nosotras le estamos habilitando la revolución a las hijas. Y por otra parte, el tema tiene que ver específicamente con la palabra de las periodistas feministas y el camino de la espada de ellas. En mi camino musical tuve la hermosa dicha de cruzarme con Luciana Peker, Liliana Hendel, Carolina Balderrama, entre tantas otras; y ver no sólo lo que ellas aportan desde su lucha sino saber que no les es gratis. Que a ellas las hostigan, que se bancan un montón de cosas. Nos ponen a salvo a las madres protectoras, por ejemplo, pero muchas veces a costa de su bienestar.

Tita estira el verso que precede al estribillo e invoca a que se desate la tormenta.

-Mi hija es una gran inspiración- dice con la voz pausada-.

 Ana interviene:

-Y además tiene una espada colgada arriba de su cama.

Tita sonríe y asiente con firmeza.

-Un sable gigante.

***

Influencias: cumbia, reggaetón, rap, electrónica. El keytar resuena como un sello, el sello de una artista que empezó a los 9 años tocando “Para Elisa” en el piano de su casa, en el barrio bonaerense de Mataderos. “Tuve la suerte de caer con una profe de barrio que me habilitaba mucho la composición, entonces después de tocar un clásico tenía que hacer mi propia versión. Me habilitaron mucho a componer, y creo que la composición tiene que ver con que te habiliten el autoestima para hacerlo. Porque música tenemos adentro todos, todas y todes”, asegura.

Después del piano fue el acordeón, instrumento que tocó sobre todo en Zamacuco, un grupo de música latinoamericana que integró hasta lanzarse con el proyecto de “Tita Print”. Ahí llegó el keytar, ese piano con manija que Pablo Lescano hizo popular en las bailantas y en la tele, para ocupar un lugar central.

-Empecé a ver que era un instrumento que sólo tocaban los chabones, a lo sumo había alguna mujer güirista pero nunca con un keytar. Entonces aprendí a tocar mirando videos en Youtube. Porque si bien el teclado ya lo sabía tocar, hay una palanca del otro lado que tenés que aprender a usar. Es un instrumento poderoso… y pesa un huevo. Por eso siempre digo que es como mi marido- dice entre risas.

Y agrega:

 –Siento que el instrumento solo ya genera respeto. A veces extraño la movilidad en el escenario, porque tengo muy poca: estoy clavada ahí adelante. Por eso digo que tiene sus pro y sus contras. Como el matrimonio.

Se reconoce como “muy geminiana” y eso implica un fluir constante, también en su obra. “Si hablás con un colombiano que haga cumbia ancestral, te va a decir que si enchufás un instrumento ya deja de ser cumbia. Y si hablás con un pibe que toca cumbia villera, te va a decir que los otros no hacen cumbia porque son chetos. A mí me pasa que quiero ser flexible, y por eso me gusta un montón de música”, dice y enumera: P!nk, Rosalía, K-pop. Todo lo que su hija R. esté escuchando en Youtube. Mientras, como una suerte de camino paralelo, da clases de canto y técnica vocal en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA).

Cuando asoma en la charla el tema del machismo en la música, particularmente en la cumbia, Tita recula. “Machistas somos todes”, asegura, “la cumbia es tan machista como el rock, y pasan las mismas cosas”.

Ay amor, que no te comprendo
No soy de nadie, yo no tengo dueño
Y tu, amor destella una estrella
Solo con verte ya te mira y quema




Canta Tita en “No te convengo”, el track que protagoniza con Moskito, un rapero de Villa Soldati que fue su agitador durante toda la gira de Encuéntrate. “El agitador en la banda de cumbia es todo. Necesitás que te quiera, y él cumplió con ese rol de agitarme con amor… y con rap”, dice.

Gladiadora también tiene un tema con Deborah Dixon y Viviana Scaliza, de Las Blacanblus, banda de la que Tita también formó parte durante varios años: “Todo lo que sé de coros es por haber estado ahí. Ellas fueron mis mentoras, aprendí con ellas esa profesión maravillosa. Porque no sólo me gusta estar al frente, también me encanta acompañar”.



Nicolás O., su “oráculo de las redes sociales”, traslada esta característica musical al plano de lo humano. “Tita es terrenal, está muy conectada con lo que le pasa a uno, con las energía que uno tiene. Está al palo todo el tiempo a la hora de hacer proyectos y pensar su show o su performance, pero a su vez es una persona tranquila, que no te lleva puesto. Escucha mucho. Es muy sensible, ésa es la palabra”.

También, asegura, es una gran turista de la Ciudad de Buenos Aires. Le gusta habitar la calle, caminar y caminar por los rincones porteños más recónditos. El video de “La espada de Juana” se filmó en el Parque de la Ciudad, en Villa Soldati, el lugar favorito de Tita: un predio tétrico y fantasmagórico por sus juegos derruidos, que transitan desde hace años el abandono estatal. Entre las montañas rusas, recortadas e inmóviles en el paisaje urbano, nacen y se reproducen dichondras, pastos y árboles que dan respiro al hormigón impávido del resto de la Ciudad.

***

-Me estoy animando a bailar en vivo y así unir uno poco mis dos amores- dice Tita emocionada sobre la presentación de Gladiadora, que hizo, al revés de lo que ordena la industria de la música, bien lejos de Capital Federal, en Córdoba-. También quise dar un paso más allá de subirme solamente a tocar, y por eso armamos una performance.

Así, con una banda integrada por tres músicos y tres bailarines, el sello de Tita Print avanza hacia los nuevos mercados y representaciones de lo musical, de la mano de un DJ set con controlador, bajo y percusión. En todas las decisiones que toma está Ana, su mano derecha, con quien discuten “por qué, con quiénes y dónde vamos a tocar, porque no me da lo mismo”. Belén Luccina es otra de las figuras que incorpora la banda en su rol de coreógrafa. El proyecto musical, que parte de una voz poderosa y desafiante, fue producto de un año y medio de grabación. Un año y medio en el que, como otros 8 años antes, Tita estuvo sometida a un proceso judicial.

Al igual que otras cientos de madres que denuncian abusos sexuales perpetrados por los progenitores de sus hijos e hijas, enfrentó una denuncia penal por impedimento de contacto. Previo a su absolución, el 6 de marzo de este año, había atravesado otras dos causas penales en las que, asegura, fue hostigada judicialmente por defender a su hija.

-La denuncia por impedimento de contacto es el gran castigo que sufrimos las madres protectoras, y esto le pasa a la mayoría de las madres. En el camino nos fuimos conociendo y acompañando, y por eso para mí es importante no hablar de mi causa en particular sino en general. No es que esto me pasó porque tengo mala suerte, sino que hay un sistema judicial que funciona de manera tal que las mujeres pasemos por este infierno. Ahora tengo una absolución que me fortalece, pero hay un montón de otras mamás con miedo a que les saquen los hijos, y no tienen visibilidad.

La afirmación puede comprobarse en números: según el Ministerio de Justicia de la nación, entre noviembre de 2016 y febrero de 2018 fueron atendidas más de 3 mil víctimas de abuso sexual, de las cuales un 69% -más de 2.100 casos- eran menores de edad. De estas, 7 de cada 10 eran niñas y más de la mitad tenían menos de 11 años.

Sabrina Viola, la consultora en Protección de Derechos y Acceso a la Justicia de Unicef Argentina, contó al portal Chequeado que dos de cada tres agresiones son intrafamiliares y “la mayoría no se conocen porque se mantienen en secreto, se amenaza al chico para que no hable. Se genera todo un entorno en el cual el chico calla, y si habla, no se le cree. En general los casos no llegan a la Justicia, y la mayoría de los que llegan no alcanzan una condena: son sobreseídos por falta de pruebas”. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada 5 mujeres y uno de cada 13 varones declaró haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

A pesar de esto, los festivales que la Red Nacional de Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes realizaba en plaza de los Dos Congresos bajo el lema #YoSiTeCreo solían ser “tres gatos locos”. Pero el año pasado, en medio de la oleada verde que pujó por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, la plaza se llenó. “Había un re-escenario, sonido, un montón de gente, feria… La verdad es que me alegra un montón que el tema del abuso sexual en las infancias haya entrado por fin en la agenda del feminismo”, advierte Tita.

 “Sobre todo por algo que hablaba con una compañera trava el otro día: ella me decía que sentía que sus compañeras travestis estaban una por acá y otra por allá, como atomizadas; y yo le decía bueno, hay que tener paciencia, porque cuando una está viviendo situaciones de riesgo o peligro no tenés mucho tiempo para juntarte. Cuando estás apagando un incendio no tenés tiempo para armar una asamblea, organizarte, etcétera. Ahora estamos mucho más organizadas”, reflexiona. Y asegura que la organización y la convocatoria que están teniendo los eventos contra el abuso sexual infantil “facilita la lucha judicial y ayuda a la sanación de los sobrevivientes”.

-¿Cómo viviste la absolución?

-Con mucha emoción. Nos pusimos todos a llorar, fue muy intenso para mí. Y no me lo imaginaba, fue una sorpresa. Iba preparada para una condena.

-No había delito ni elementos para condenarla- asegura Ana.



-Es que muchas veces no hicieron falta elementos para dármela por la cabeza- replica Tita. –Por eso la importancia de todo el apoyo con el que conté, las organizaciones que vinieron, las otras mamás protectoras… Quedé muy fortalecida de sentir que tenía un montón de compañeras y compañeres que me estaban bancando y no iban a dejar que me sigan castigando injustamente. Creo que esa energía se sintió.

Con la retirada, cinco días antes, del propio denunciante como parte de la querella, la fiscalía quedó sola en su acusación e intentó cambiar la carátula en medio del juicio, algo que el TOC 18 a cargo del juez Domingo Altieri denegó. La absolución marcó un hito en la historia judicial de Tita pero su caso -ella lo sabe bien- es la excepción a la regla.

-La mayoría de las veces no nos absuelven y usan esto para terminar haciendo reversiones de tenencia. En algunas ocasiones, terminan dándosela a padres que están tramitando causas penales por abuso sexual.

-Después de años de lucha lograste que la Justicia te crea. ¿Qué te deja eso?

-Me dejó la certeza de que cuando estamos juntas y tenemos apoyo podemos lograr la fortaleza que nos hace ganar. Está bueno como ejemplo de lucha: todas las veces en las que fui sola perdí, y esta vez en la que tuve acompañamiento me absolvieron. Al margen de que lo hicieron porque no había elementos. Y creo que lo mejor que me dejó es saber que los demás podrán ser revanchistas, pero de este lado hay un ejército para salir a pelearla. Eso es profundamente sanador, más allá de la resolución de cualquier juez.

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