Veinte Veinte

La feria judicial está en marcha: Sus Señorías se calzaron las ojotas y los expedientes, salvo los resonantes, entraron de vacaciones. Lejos de la arena y el baño del sol, hay personas que ven barrotes y tachan palitos en la pared. En una edición ilustrada de verano, Perycia recupera algunas de las crónicas del año, pide lo de siempre –una justicia digna- y levanta la copa por algo tan simple y tan maravilloso: seguir en movimiento.