Veinte Veinte

La feria judicial está en marcha: Sus Señorías se calzaron las ojotas y los expedientes, salvo los resonantes, entraron de vacaciones. Lejos de la arena y el baño del sol, hay personas que ven barrotes y tachan palitos en la pared. En una edición ilustrada de verano, Perycia recupera algunas de las crónicas del año, pide lo de siempre –una justicia digna- y levanta la copa por algo tan simple y tan maravilloso: seguir en movimiento.



Por: Perycia
Ilustración: Juan Bértola
Publicada: 03/01/2020

Vamos a rescatar, aunque nos cueste caro, una de las únicas verdades ontológicas que nos legó el ex presidente Mauricio Macri tras su eterno mandato: pasaron cosas. Y vaya si han pasado. 

Pero no se inquieten: la idea nunca fue ponerle a esa frase vacía el mismo significante que el empresario de empresarios. Porque fíjense; no lo decimos para explicar un fracaso –un rotundo fracaso-, sino para reivindicar el movimiento del año que termina. Movimiento constante, como el péndulo de un reloj: ir para adelante, nadando a veces, surfeando otras, o dejándose arrastrar por la marea de las cosas. Ir para adelante, siempre, aun cuando ese vaivén nos lleve a veces a retroceder. 

Un año que se va, otro que llega. Balance y proyección. Sí; por qué no rendirnos también al cliché recurrente en estos días. Si pensamos en la crisis que azotó al país y en particular al mundo de los medios, a nuestro mundo, no podemos desconocer las dificultades económicas. Sería arrogante atribuírnoslas sólo a nosotros y nosotras: la crisis golpeó duro a una porción mayoritaria de la sociedad. Y la producción periodística se vio necesariamente afectada. 



A pesar de eso, nos dimos nuestros gustos y seguimos en una tendencia de crecimiento: duplicamos los lectores del 2018, sumamos valiosos colaboradores y colaboradoras y contamos historias trascendentales de algunos de los personajes judiciales del año. Repasamos los casos más escandalosos y volvimos a recordar la importancia de una justicia rápida de reflejos y con perspectiva de género, para que las mujeres víctimas de la violencia machista no sean agredidas en los Tribunales otra vez. En tiempos de envalentonados negacionistas, no le sacamos el ojo de encima a los crímenes del Terrorismo de Estado. Abordamos debates institucionales impostergables para el Poder Judicial, como la opacidad detrás de los concursos de selección de jueces, o la posibilidad de intentar una alternativa para el castigo del delito, como en el caso de la justicia restaurativa. Nos animamos a apostar por el intercambio y la formación: en octubre lanzamos los primeros talleres de Perycia (Fotoperiodismo - Investigación y narrativa judicial - Periodismo de Datos), una experiencia increíble que nos compromete a reeditarlos y diversificarlos durante 2020.


Como cada enero, la feria judicial que comienza siempre deja un sabor amargo: mientras muchos empleados de juzgados, defensorías y fiscalías se toman un merecido descanso, los expedientes que instruyen quedan paralizados. Y aunque podría pensarse que lo más grave del cajoneo veraniego es que dejen de buscarse presuntos culpables, es más bien todo lo contrario: lo peor es que se mantengan durante ese lapso prisionerxs a personas que luego resultarán inocentes. A detenidxs que están pidiendo el traslado porque los verduguean en las distintas unidades, que ruegan por la atención médica que casi nunca llega. “Ellos se dan el lujo de tomarse un mes de vacaciones y uno por ahí está esperando esa respuesta que nunca llega y cada día ahí dentro es inmenso” nos dice Marcela Mendoza, la mujer cuyo injusto encierro de cuatro años contamos en profundidad y que por suerte (sí, laburo colectivo e incesante, pero sobre todo suerte) pudo pasar en su casa y con sus hijes las Fiestas, a la espera de un nuevo proceso que revise una condena que, insistimos, es injusta y patriarcal. 


Para quienes hacemos Perycia, la feria es también un paráte forzoso, unas vacaciones obligadas. Para distender un poco, le pedimos a nuestro ilustrador Juan Bértola que pusiera su ingenio y su talento al servicio de una especie de cómic judicial, ideal para disfrutar en la pileta, dentro de la carpa, en la reposera o en la playa. Para acompañar sus ilustraciones, propusimos un juego en nuestras redes sociales: en una preselección arbitraria de nuestros y nuestras editoras ofrecimos una lista de diez notas importantes del año, y ya hay ganadoras. Las iremos republicando durante todo el mes mientras recargamos las fuerzas y preparamos el relanzamiento de febrero. 


Queremos un 2020 en el que pasen muchas más cosas que en 2019, y nos estamos preparando para eso: nuevas secciones, estética renovada y una interacción mucho más asidua y directa con ustedes, los lectores, que seguirán siendo quienes nos completan. Además de lo de siempre: las investigaciones que seguiremos llevando sin perder la calma ni la tenacidad, los casos plagados de injusticias que seguiremos contando, y aquellas noticias auspiciosas que nos traiga el año y, ojalá, la anunciada (y vital) reforma de la justicia federal. Nos preparamos incluso para aprender de nuestras equivocaciones, de las cosas que no nos salen tan bien y –póngale la firma- seguirán ocurriendo. Estamos absolutamente convencidos de que el movimiento siempre es mejor que la quietud, que las vibraciones dicen más que el silencio, aunque a veces nos demos la cabeza contra la pared. Les invitamos a acompañarnos en el año que comienza. 

¡Bienvenidos, bienvenidas, bienvenides sean!

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