Vecinocracia en cuarentena

Vigilar y apuntar a la cabeza. El patriotismo, el deber y el fuego. La sed punitivista en tiempos de pandemia, una mirada artística de Juan Bertola.





Por Juan Luis Bertola
14/4/2020

Análisis no formal de una obra (por el autor) 





Todos estamos en la misma vereda.
La señora prepara el peinado para el siguiente día.
La imagen de perfil en bata y el balcón muestran las tetas con pezones que no amamantan y juzgan. Alcohol en la sangre y de día en las manos.
La vigilancia permanente.
La luz laser de la mira flash del smartphone apunta a la cabeza.
La denuncia va.
Memoriza #cientotreintaycuatro.
El garrote atento y polarizado.
El castigo llega.
La veleta no sabe de vientos.
Cree saber desde donde vienen y menos hacia donde van.
El pecho erguido del señor patriotismo, deber y fuego.
#novecientosonce
Aplauso con las manos, con las bolas, con los labios, con los pies.
Se aplauden.
Las antenas visibles y microscópicas vibran con zumba y ejercicios de fuerza. Los muslos, los bíceps, los tríceps y antebrazos danzan. Se mantienen firmes.
El perro ladra. El perro pasea al amo que lo pasea, el amo ahora esta aprehendido.
La bolsa de los mandados no reciclable es la bandera blanca. Vacía genera dudas.
El no barbijo asusta, la cara descubierta.
Pensar. Escudo contra retina punitiva.
Todos estamos en la misma vereda.
Llueve un poco.
Otros están en la calle.

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