¿Cuál es la situación de la trata de personas en el mundo?

Según un documento de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), se estima en 2,5 millones el número de personas víctimas de la trata. Sin embargo, se calcula que por cada víctima identificada existen 20 más sin identificar. En este texto, la periodista Marcela Vazquez te cuenta cuáles son los datos oficiales y por qué, según Kitty Sanders, en realidad son muchas más.



Por Marcela Vazquez
Foto: Cortesía Kitty Sanders

La Argentina es, como otros países de Latinoamérica, uno de los proveedores de menores y mujeres para el consumo de pornografía en Europa. “Misiones es la provincia con mayor secuestro y tráfico de menores”, explicó Kitty Sanders, periodista de origen ruso y miembro del Comité de Expertos de la Cámara Argentina de Profesionales en Seguridad Integrada y Directora del Área de Prevención y Persecución del delito de trata y tráfico en RATT Internacional y países europeos.

Un estudio realizado por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) indica que las provincias del norte argentino son consideradas como región de captación o reclutamiento de personas con fines de explotación (en su gran mayoría mujeres y para explotación del comercio sexual), y a su vez área de paso o transporte de personas con fines de explotación (mayoritariamente hombres para explotación laboral provenientes de distintos departamentos de la República de Bolivia, y mujeres de localidades de República de Paraguay). La UNODC, por su parte, indica que el 13% de las víctimas de la trata de personas detectadas en Europa Central y Occidental provienen de países de América del Sur.

El 30 de julio de 2020 se conmemoró un nuevo Día Mundial contra la Trata. “Los países en el ranking de proveedores para la trata de personas son Belice, que no tiene ninguna política estatal contra el flagelo, México, Brasil, Cuba, Colombia y ahora Venezuela”, dijo Kitty Sanders en diálogo con Perycia, y apuntó: “Sin embargo, con respecto a Colombia, me gustaría señalar que la difícil situación actual con la trata de personas tiene un origen diferente que en los años ochenta y noventa, cuando los cárteles colombianos y las organizaciones terroristas actuaron muy agresivamente. Ahora, tal situación se debe a que Venezuela se encuentra en el vecindario y, debido a su difícil situación política y económica, muchas chicas prefieren simplemente huir, y huyen al país vecino, Colombia, donde se convierten en víctimas de trata”. Todos estos son datos que Sanders fue obteniendo a lo largo de la investigación donde se infiltró en burdeles de distintos países.

Actualmente una de las formas más comunes de captación de víctimas se da a través de las redes sociales. Los y las jóvenes publican todo en sus redes: qué les gusta, adónde les gustaría viajar, adónde van a bailar, su deseo de ser modelos, su geolocalización. Los datos son aprovechados por los proxenetas porque arman un perfil y pueden llegar a ellos a través de sus gustos. Luego, vienen las propuestas o promesas: “Si una persona ofrece a una joven chica o a un joven chico mucha plata, que no tiene ninguna correlación con su nivel de profesionalismo, es un engaño, es una trampa”, advirtió Kitty, para quien lo fundamental es la prevención, evitar que los y las jóvenes caigan en manos de ese flagelo, ya que rescatarlos es más difícil.

Estadísticas oficiales, pero no reales

“No hay estadística real de víctimas de trata de personas. Las chicas rescatadas no quieren dar testimonio. No quieren ser revictimizadas. Tampoco hay estadísticas de víctimas que están bajo la órbita de la red, porque no quieren denunciar por miedo”, dijo Sanders.

“En mi equipo de Trata Zero Tolerancia planificamos a futuro la creación de estadísticas veraces, primero en Argentina y luego en otros países. Pero por el momento, debido a la cuarentena y al hecho de falta de interés por parte del Estado, no lo podemos implementar. Implica viajes de investigación por todo el país, encontrar burdeles, presentarse encubiertos para obtener información confidencial sobre la cantidad de chicas afectadas, lo cual es imposible sin fondos”.

“También es una traba la gran complicidad por parte de quienes no quieren que surjan la verdad y las estadísticas reales. Es mucho más fácil falsificarlas u ocultarlas, en lugar de admitir: ‘Sí, realmente tenemos este problema, comencemos a resolverlo''', concluyó Kitty Sanders.

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