Con permiso del señor Intendente

 Un proyecto gastronómico privado que pretende instalarse en un parque público. Ordenanzas municipales y legislación ambiental pisoteadas. Un permiso municipal fraguado en un recinto vallado, entre gallos y medianoche. Y la resistencia comunitaria de una parte de Berisso. El jefe comunal Fabián Gagliardi recrea una historia de lucro privado, desmanejo ambiental y permisos opacos que se repite en grandes ciudades y pueblos chicos.



Texto y fotos: Soledad Iparraguirre

Publicada 21/3/2021

Muchos llegaron en sus autos, otros en bicicletas y algunos de a pie. Grupos de adolescentes, familias mate en mano, organizaciones vecinales y ambientalistas. De a poco, el Parque Cívico de Berisso se fue llenando de vida. La razón que reuniría –no en una, sino en dos jornadas pacíficas- a cientos de vecinos, comerciantes, estudiantes y asambleístas de organizaciones ambientales, era la posible privatización del lugar. Se alistaban las obras para empezar a construir Pachan-Food, un proyecto gastronómico aprobado entre gallos y medianoche que además violaría una ordenanza municipal y legislación ambiental. “Para ciertos atropellos parece que el tiempo no pasara y nuevamente los vecinos nucleados en distintas organizaciones en defensa del ambiente y los bienes comunes nos encontramos con figuritas repetidas”, señaló Julieta Kolac, en uno de los documentos leídos, que sintetiza el creciente hartazgo vecinal.  

La porción de Parque que podría pasar a manos privadas es la plaza aledaña al playón Carlos Cajade, donde cada septiembre se celebra mítica la Fiesta del Inmigrante. El área codiciada por la empresa gastronómica, no sólo es un lugar de encuentro de berisenses. También es el paso obligado hacia distintos puntos de la ciudad y el único suelo absorbente en una ciudad castigada por el arrasamiento del humedal Génova y la tala indiscriminada. El 10 de diciembre de 2020, en tiempo récord, la mayoría oficialista del Concejo Deliberante —que desde 2019 gobierna el Frente de Todos, con Fabián Gagliardi— aprobó la entrega de 400 metros del parque cívico a un emprendimiento gastronómico privado que había terminado su personería jurídica veinte días antes. La alarma se encendió para los y las vecinas cuando el sector más arbolado, que mira hacia la avenida Montevideo y calle 12, apareció completamente cercado: un augurio del inminente comienzo de la obra. 

La respuesta de una porción de la comunidad no se hizo esperar. El centro de estudiantes de la Escuela de Arte organizó un festival, y el sábado 6 de marzo el parque se llenó de vida. Jóvenes, artistas, feriantes, asambleístas y familias enteras coparon ese pulmón verde con una consigna directa: “Fuera Pachan de nuestros espacios públicos. El parque cívico es de todos”. Sobre el espacio que se pretende privatizar, hubo muestra de pinturas, feria y bandas en vivo.


—No hay grieta para avanzar sobre los espacios públicos —dijo Miguel Iademarco, uno de los integrantes de Contraimagen, la agrupación que preside el centro de estudiantes. 

La referencia refiere a la política territorial del actual oficialismo, que no muestran un cambio sustancial respecto de la gestión del ex alcalde Jorge Nedela, de Cambiemos. 

En el último tiempo, la resistencia de los vecinos obtuvo resultados alentadores contra el intento de privatización de espacios públicos, con algunos fallos de la justicia a favor del bienestar común. En diciembre de 2019, un recurso de amparo presentado por un grupo de vecinos derivó en una medida cautelar que frenó la construcción de un polideportivo a la vera del canal humedal Génova. A mediados de 2020, en medio de la pandemia, el juez en lo contencioso administrativo José Francisco Terrier dispuso la suspensión de las tareas de poda y tala del arbolado público, en una ciudad fabril con altos índices de contaminación.

La fórmula -lucro privado, desmanejo ambiental y permisos opacos-, se ha visto en otras comunas de la región, de las que ha dado cuenta Perycia.

El Panchito que huele mal

El 10 de diciembre pasado, cuando se cumplía un año gobierno del intendente Gagliardi, la mayoría oficialista del Concejo Deliberante aprobó la entrega por contratación directa –sin licitación- de 400 metros cuadrados del parque cívico, a Pachan- Food, una empresa creada veinte días antes a nombre de Gladys Lillo y Gabriela Caríssimo, con domicilios en La Plata y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, respectivamente. El proyecto prevé la instalación, en el sector más arbolado del parque, de tres módulos (contenedores marítimos reciclados) apoyados sobre columnas de hormigón armado. Dos están destinados a un restorán y el tercero a los sanitarios. El proyecto inicial estipulaba la eximición del pago del canon por 10 (diez) años y la posibilidad de la elaboración de comidas típicas. El expediente aprobado, -al que Perycia accedió- tuvo algunas modificaciones luego de que el oficialismo recibiera a la Asociación de Entidades Extranjeras y la Cámara de Comercio local. Los beneficios impositivos se redujeron de diez a cinco años y quedó vedada la posibilidad de que Pachan-Food (“Panchito Cool” lo llaman los vecinos) elabore comidas típicas. Al momento de la votación, la oposición abandonó sus bancas pero el proyecto fue igualmente aprobado por la mayoría oficialista en el recinto. 

El expediente 4980/2020 echa por tierra la legislación existente en materia medio ambiental. La Ley General de Ambiente (25676) establece en distintos artículos la participación ciudadana en las actividades antrópicas proyectadas. El artículo 20 señala que “las autoridades deberán institucionalizar procedimientos de consultas o audiencias públicas como instancias obligatorias para la autorización de actividades que puedan generar efectos negativos y significativos sobre el ambiente”. El artículo 21, por otra parte, garantiza la participación ciudadana en los procedimientos de evaluación de impacto ambiental y en los planes y programas de ordenamiento ambiental de territorio, en particular, en etapas de planificación y evaluación de resultados. 


Voces contra la privatización

El sol arremetía en la temprana tarde berisense, contra los baldosones de cemento, en los que se enmarca la memoria presente de los pañuelos blancos de las Madres. Poco les importó a las decenas de personas que se sumaron y que, pasadas las tres de la tarde, horario de la convocatoria, serían más de un centenar oponiéndose a la entrega del único pulmón verde que queda en pleno casco urbano. 

Vecinos, estudiantes y militantes ambientalistas nucleados en la Agrupación Puente, Naturaleza Berisso, PRODEA, Vecinos Autoconvocados Humedal Urbano Génova (VACHUG) y los centros de estudiantes de la Escuela Técnica 2 y la Escuela de Arte, entre otros, se hicieron oír en una única voz: “El parque cívico es de todos, el parque no se toca”. El acto quedó abierto a la participación ciudadana y se sucedieron distintos discursos con un eje común: defender el espacio de la cada vez más cercana posibilidad de privatización. Natalia Penda, referente de Vecinos Contaminados Berisso, Ensenada y La Plata, leyó un documento consensuado: “Los espacios públicos son de todos, no se venden ni se regalan; se defienden. Los vecinos que defendemos nuestros espacios nos encontramos con figuritas repetidas. Hace dos años comenzamos una resistencia contra un proyecto que quería instalar un polideportivo en el canal Génova; espacio público, verde, absorbente y hábitat de muchas especies. En ese entonces, bajo la gestión de Jorge Nedela en connivencia con este proyecto. Pudimos frenarlo por la presión que ejercimos y con un recurso de amparo. Casi finalizando 2020 nos desayunamos con la noticia de la aprobación del proyecto Pachan SRL. Como si este nuevo hurto al pueblo berisense fuera poco se planea eximir a la empresa del pago del canon por cinco años, con la posibilidad de que sean diez, viéndose afectado el parque cívico que es patrimonio natural, social y cultural de los berisenses”. 

Según la ordenanza 2512 del año 2002, que regula el Uso, Ocupación, Subdivisión y Equipamiento del Suelo, la aprobación del proyecto de Pachan, además de inconsulto, es ilegal. Hace casi veinte años, la norma estableció que “la fracción del Centro Cívico será preservado no admitiendo cambios respecto a su situación actual”. 


—No estamos en contra de los pocos puestos de trabajo que este proyecto generará, sino contra los beneficios para un solo empresario —indicó Emiliano Stapich, de Agrupación Puente—. No tenemos porqué sacar los palos y media sombras, eso se lo dejamos a la justicia. Este es un espacio verde cuyo suelo no puede tocarse por ordenanza municipal y parece que hubo un tratamiento especial para esta empresa. 

—El año pasado comenzó con el arrasamiento del canal Génova y la poda ilegal. Con la gestión de Cagliardi agotamos las instancias de diálogo: pedimos audiencia con él, con los concejales, con la secretaría de Ambiente, con cooperativistas y funcionarios. No nos escuchan- detalló Julieta Kolac, ingeniera agrónoma y ambientalista que integra el colectivo Vecinos Autoconvocados Humedal Urbano Génova (VACHUG).

El día que se aprobó el proyecto de Pachan, Julieta y otros vecinos y vecinas llegaron hasta la Municipalidad y se encontraron el lugar vallado por “órdenes de arriba”. 

—Por accidente, un compañero rompió un vidrio queriendo ingresar y le iniciaron una causa penal —relató Kolac—. ¿Usurpar un espacio público no es mucho más daño que la rotura de un simple vidrio? —se preguntó.

En diálogo con Perycia, Natalia Penda recordó que el Parque Cívico “es usado por alumnos de la Escuela de Arte, y se pensó como alternativa para los alumnos de la Escuela Técnica que no podrá empezar la presencialidad por problemas edilicios”. De concretarse el proyecto Pachan Food, auspiciado por el municipio, ya no se podrá. 


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