Feria en Tribunales: un repaso de lo mejor y lo peor del año judicial

Por: Agencia Perycia
Publicada: 4/1/2019

Por estos días, lxs últimxs empleadxs judiciales dan dos vueltas de llave a las puertas de doble hoja y aseguran las ventanas. La feria judicial es como una escuela en verano: un silencio que sólo perturban los empleadxs de la limpieza o algún auxiliar cosiendo expedientes en la soledad de la sala. Ese paráte veraniego del aparato judicial no es tan grato para quienes cargan sobre las espaldas un expediente judicial y a menudo necesitan respuestas para mañana. 



A Perycia, casi por lógica consecuencia, también le llega el verano. El año nuevo trae un sol que calcina, una humedad que embota, pero también, acaso, la merma de las obligaciones y el aumento de esos ratos para disfrutar de una lectura más sosegada. Por eso, sin pretendernos originales, nos pareció que los viernes de este enero podían ser un buen momento para reflotar las notas más significativas de los temas que nos (pre)ocuparon en nuestro primer año online: un tiempo tan cargado. Es un recorrido caprichoso, despótico, arbitrario, por supuesto, como todos los inventarios que no son la lista del supermercado.

Esta semana, por ser la primera, dejamos que sean ustedes, lxs lectores, lxs que lleven la voz cantante. Presentamos las tres notas más leídas de 2018, sobre temas disímiles y en momentos variados. La odisea de Verónica Piana, que habitó durante un día un país sin leyes, delirante, al que de a poquito nos van malacostumbrando. Verónica pasó 24 horas detenida e incomunicada, sólo por interponerse y filmar a un grupo de policías que golpeaba a un joven de 18 años que dormía en la calle. Unos minutos después de recuperar su libertad, todavía incrédula de lo que acababa de pasarle, le dijo en exclusiva a Perycia: “Volvería a meterme si veo a un policía reprimiendo”.

El segundo texto es un ejemplar perfecto de subtítulo en ciertos manuales de periodismo: contar un caso y pintar un mundo. Hace cuatro meses, Fernando Tosetti se preparaba para dar su taller de Huerta en la Escuela Especial 516 de Melchor Romero. Cuando quiso correr un mueble, una descarga eléctrica lo hizo volar tres metros. “Estuve semimuerto”, le dijo con crudeza a Perycia. La tragedia de Tosetti no fue una tragedia, sino la consecuencia directa del abandono edilicio en el que han dejado caer a las escuelas bonaerenses. Y la secuela previsible de un acontecimiento anterior, que había terminado con un final menos milagroso: la muerte de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, luego de una explosión en la Escuela Nº 49 de Moreno. Esta semana se cumplieron cinco meses y para la justicia el único ogro del cuento es el gasista: aquello tan trillado del hilo y de lo delgado.

La Doble Ernestina es la tercera nota más leída, y alcanzó su esplendor en una parábola inversa a la caída del imperio Balcedo, una familia vinculada al poder sindical, los medios de comunicación y algunos otros negocios non sanctos. La historia empezó a principios de año, cuando detuvieron en su chacra uruguaya a Marcelo Balcedo, el director del Diario Hoy de La Plata, rodeado de autos de lujo y de armas. En tres meses de investigación conjunta con la agencia Pulso, Perycia trazó el perfil urgente de su madre y sucesora, Myriam Renée Chávez de Balcedo: la excéntrica matriarca del clan.

Queda, de esta forma, planteado el convite de verano. Lxs invitamos a recordar juntxs, al sol o a la sombra, mientras preparamos los nuevos contenidos de un año que vendrá muy recargado en lo político y lo judicial.

¡Hasta el viernes próximo!


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